Menú Principal:
Temas del Pastor > Devociónales
AMOROSO !PADRE!
Gálatas 4:6-7 Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por Cristo.
Tener a Dios como nuestro Padre celestial es un privilegio muy grande y además la bendición más alta. Podemos tener acceso a El cuando lo queramos y donde lo deseamos, sabiendo que El nos recibirá con amor. Con libertad podemos acudir a El diciéndole tiernamente: ¡Papi, te necesito! pues ese es un privilegio que solo le corresponde a los hijos.
En tiempos antiguos donde en las casas de la gente rica había esclavos, el trabajo de estos era simplemente agradar a su señor cumpliendo sus responsabilidades, y por muy buenos que ellos fuesen nunca podrían allegarse a su amo para darle un beso o un abrazo pues hasta podría ser considerado como algo irreverente.
La diferencia era bien clara: Uno era un esclavo que servia bajo amenaza y debía conservarse a distancia, el otro era el hijo que vive libremente en la casa y puede acercarse a su padre sin limitación alguna, para abrazarle, besarle y refugiarse en sus brazos y sentirse amado y seguro.
Muchas veces, como hijos de Dios parecemos más esclavos que hijos. El enemigo de nuestras almas nos ha hecho ver a Dios como un ser insensible y sin amor que quiere que le sirvamos bajo temor. La condenación por nuestras faltas es utilizada para separarnos de nuestro Padre.
Que triste vivir una vida sin la experiencia de sentir a Dios como Padre, de disfrutar esa seguridad y amor que tanto necesita nuestra alma.
¡Ya no perdamos más esa bendición!
¡Usted, si ha recibido a Cristo en el corazón, no es un esclavo sino un hijo amado por Dios!, ¡Puede acercarse todas las veces que quiera y decirle: - Papi, te amo, Papi te necesito, Papi perdóname, Papi, dame esto! O ¡Papi necesito lo otro!
Si usted tiene al Señor como su Padre, ¡Viva entonces como un heredero legitimo!
Diga todo su corazón : PUEDO ACERCARME CON LIBERTAD A MI PADRE CELESTIAL
Oremos: Señor, rompe en mi interior esas ataduras espirituales que me están haciendo perder la bendición de ser hijo y un heredero de cada una y todas tus bendiciones. Gracias porque ya no soy mas esclavo sino un hijo que con confianza te puede llamar ¡Padre! Amen..
Con amor
Roberto Arias
Su servidor