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La Salvación o Experiencia
del Nuevo Nacimiento
(CURSO 2)

Introducción: Empezamos en este día una serie de enseñanzas donde aprenderemos las doctrinas básicas de la Biblia. Estas enseñanzas serán presentadas en forma de preguntas y respuestas. Se hace de esta manera para que cualquier interrogante que pueda haber en la mente, sea contestada única y exclusivamente por la Palabra de Nuestro Dios, la Biblia.

Texto a memorizar

"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida" (Evangelio de Juan 5:24).

Pregunta 1 ¿La Salvación, ¿Qué es?

Respuesta: La salvación es una experiencia de orden espiritual. El hombre que estaba condenado por su pecado, ahora está salvo por la gracia de Dios. De acuerdo a La Biblia, al morir, en vez de ir al infierno tendra la oportunidad de ir al cielo. Romanos 5:1; 6:23; Juan 3:16, 36.

Pregunta 2 ¿Qué significa aceptar a Cristo como el Salvador personal, único y suficiente?

Respuesta: El pecado recibe voluntariamente a Cristo. Nadie lo puede forzar a hacerlo. Debe ser su voluntad la que responde. El hombre fue creado con libre albedrío, es decir, con voluntad propia para escoger entre el bien y el mal. No hay salvación ni por herencia ni por presión. El que recibe a Cristo se salva, y el que no lo hace, no se salvará.

Salvador es el que salva, el que, rescata a alguien que estaba en peligro de muerte. Cristo es el Salvador personal porque es a través de una experiencia personal que el pecador le recibe. No hay padrinos que intervengan. La relación de fe tiene que ser directa entre el hombre y Cristo. Juan 5:39-40; 6:35-37; Apocalipsis 22:17.

Cristo es el Salvador único porque no hay otro que nos pueda salvar. Sólo él tiene el poder necesario para realizar esta obra tan estupenda. Además, sólo él murió en la cruz del Calvario para redimir (volver a comprar) a los hombres. Los santos no nos pueden salvar; la virgen María no nos puede salvar; la iglesia no nos puede salvar. Sin Cristo, el hombre está completamente perdido. Hechos 4:12; 10:42-43; 1 Timoteo 2:5.

Cristo es Salvador suficiente
. Al morir en la cruz él hizo una obra de redención completa. No hay nada que le podamos agregar, Las buenas obras no son una ayuda a la salvación, ni el bautismo, ni las limosnas. El sacrificio de Cristo es suficiente. Juan 19:30; Romanos 3:24-26; Hebreos 7:25-27; 9:12.

Pregunta 3 ¿Es la Salvación un Engendramiento?

Respuesta: Sí, porque así ilustró Cristo la salvación cuando le dijo a Nicodemo que para ver el reino de Dios había que nacer de nuevo. La salvación es asunto de vida. El hombre sin Cristo está muerto en sus delitos y pecados. Por medio del nacimiento físico venimos a ser ciudadanos de la tierra; por medio del nacimiento espiritual llegamos a ser hijos de Dios. Juan 1:13; 3:1-6; 2 Corintios 5:17; 1 Pedro 1:23; Filipenses 3:20.

Pregunta 4 Uno es salvo, ¿De qué y para qué?

Respuesta: Somos salvos de la condenación del pecado DE ESTA PERVERSA GENERACION, de la muerte eterna y del infierno de fuego. Y somos salvos para ser hijos de Dios, herederos de su gloria; para vivir en santidad y glorificar a Dios. Juan 5:24; Romanos 6:22; 8:16-17.

Pregunta 5 ¿Qué hizo Cristo para salvar al pecador?

Respuesta: Cristo vino al mundo para buscar y salvar al hombre que se había perdido, y para eso fue necesario que él muriera, que ofrendara su vida en rescate del pecador. Toda la Biblia proclama el mensaje de expiación por sangre (pagar el pecado de otro). El sacrificio del Calvario tiene su explicación en el amor de Cristo. Fue su amor y no los clavos lo que lo mantuvo en la cruz para derramar su sangre por el más vil pecador. Por medio de su muerte Cristo reconcilia con Dios al pecador arrepentido, satisface las demandas justas de la ley divina, y nos abre las puertas del cielo. Isaías 53:4-12; Juan 1:29; 3:14-15; Hebreos 9:22-27; 1 Pedro 1:18-2 1; Apocalipsis 5:9.

Pregunta 6 ¿Es la salvación un proceso y una experiencia continua ?

Respuesta: En cierto modo lo es. Es decir continuamente estamos siendo salvos, en el sentido de que el Espíritu Santo, sigue haciendo en los redimidos una obra de transformación, de regeneracion. La salvación, entonces, viene a ser un proceso por cuanto en nosotros se está formando poco a poco la imagen de Cristo hasta que lleguemos a ser semejantes a él. Romanos 6:22; 2 Corintios 1:10. Cuando creímos en Cristo, él nos salvó de la condenación del pecado; durante nuestra vida cristiana, el Espíritu Santo nos ayuda contra el poder del pecado; y en la resurrección y glorificación seremos salvos para siempre del pecado. Romanos 8:3-10.

Pregunta 7 ¿Qué condiciones debe llenar el pecador para ser salvo?

Respuesta: La salvación es por gracia, pero el pecador necesita apropiársela. Las dos condiciones son: el arrepentimiento y la fe. Arrepentirse es cambiar de mente y, en consecuencia, de dirección de la vida; es reconocer que uno ha pecado contra Dios, sentir dolor por los pecados cometidos, confesarlos a Dios con toda sinceridad, y tener el firme propósito de apartarse de lo malo y hacer el bien. La fe, por ella creemos que Cristo murió por nuestros pecados, y que él puede salvarnos. La fe es conocimiento, creencia y confianza. Yo conozco que Cristo es el Hijo de Dios; yo creo que él murió para salvarme; yo me entrego entonces por entero a él: esto es fe, la fe salvadora. El arrepentimiento tiene que ver con mi pecado; la fe tiene que ver con Cristo. El nuevo creyente, es salvo, porque se arrepintió y creyó. Marcos 1:14, 15; Hechos 2:38; 16:31; 17:30, 3 1; Romanos 10:8-11.

Pregunta 8 ¿Cuál es el lugar de las buenas obras en la salvación?

Respuesta: La salvación no es por obras sino mediante la fe. Las obras buenas son el resultado de la salvación operada en el creyente. Es imposible que haya dos salvadores: Jesucristo y mis obras buenas. La fe es, pues, la raíz; las obras son el fruto. Dios ve fácilmente la raíz, los hombres ven la raíz solamente a través del fruto. En nosotros se ha operado un cambio espiritual que todos lo podrán notar a través de nuestras buenas obras. No somos salvos por las obras que nosotros hacemos para Dios, sino por la obra que Cristo hizo para nosotros. Romanos 3:24-28; 4:5; Efesios 2:8-10; Tito 3:4-6; Santiago 2:14-26.

Conclusión: No somos salvos por las buenas obras, pero por ser salvos, debemos evidenciar y hacer buenas obras.

 

Peligros que el nuevo creyente enfrentará

Texto a memorizar

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

Pregunta 1 ¿Se enfrentará a problemas el recién convertido?

Respuesta: Esta es una de las primeras cosas de las que se da cuenta el nuevo creyente. Desde luego, los problemas son de orden principalmente espiritual, pero algunas veces también surgen problemas de orden material y social. Por ejemplo, la pérdida del empleo, o el ser expulsado de alguna organización, o aun el ser despreciado por la familia cercana. Hechos 14:22; 1 Pedro 4:12-18.

Pregunta 2 ¿Puede el nuevo creyente caer en pecado?

Respuesta: Sí. La triste realidad es que el pecado siempre de algún modo nos acompañará. Sin embargo, hay varias cosas muy importantes en relación con esto. El convertido recibe una nueva naturaleza, la del Espíritu, mediante la cual uno de sus más altos anhelos es la santidad. También tiene a su disposición muchas ayudas espirituales, de modo que la victoria es una hermosa posibilidad en él. Jesucristo es su constante intercesor delante del Padre; su ministerio sacerdotal en el cielo es a favor de los que creen en él; el nuevo creyente puede acercarse al Señor en arrepentimiento y fe confesando sus flaquezas, y pidiendo perdón, restauración y poder espiritual. La experiencia de caída y levantamiento puede servirle de escarmiento para ser más cuidadoso en su vida espiritual. 1 Corintios 10:12; Lucas 22:31, 32; Hebreos 4:15.

Pregunta 3 ¿Cuáles son las pruebas del cristiano?

Respuesta: Son aquellas experiencias que Dios usa para fortalecer y desarrollar el carácter del cristiano. Una situación cualquiera por la que esté pasando un cristiano, puede ser tentación de parte de Satanás y al mismo tiempo puede ser una prueba permitida por Dios. La diferencia está en el propósito: Dios quiere el perfeccionamiento del cristiano, mientras que el diablo quiere su caída y perdición.
El verdadero hijo de Dios siempre tendrá pruebas, las cuales pueden tornarse en bendición. El origen de muchos sufrimientos puede ser natural, pues el cristiano no está exento de las características de imperfección de la vida presente, pero su reacción espiritual a esos sufrimientos puede constituir una hermosa victoria espiritual. Lucas 8:13; Santiago 1:2-3; 1 Pedro 4:12-16.

Pregunta 4 ¿Cuáles son algunos de los peligros?

Respuesta: El temor es uno de ellos. A veces el nuevo creyente, al encontrarse en un ambiente opuesto a su nueva fe, siente temor. Hay también el peligro de quedarse en la etapa inicial y no crecer espiritualmente. El mundo con sus mil atractivos es otro peligro, y el afán de  enriquecerse. Algunos se pueden desanimar cuando ven a otros cristianos que dan mal testimonio. Lucas 8:13-14; Efesios 6:12; 2 Timoteo 3:12.

Pregunta 5 ¿Cuáles son las consecuencias para el cristiano que cae en pecado?

Respuesta: La comunión espiritual con Dios se interrumpe, el testimonio del cristiano pierde fuerza, sus privilegios de servicio en la obra de Dios se ven perjudicados, experimenta dolor y angustia, se debilita su voluntad para enfrentarse a nuevas tentaciones. Isaías 59:2; 2 Timoteo 5:20; Apocalipsis 2:5.

Pregunta 6 ¿Si el creyente cae en pecado qué debe hacer?

Respuesta: Lo primero es que debe reconocer que ha caído, que ha desobedecido a Dios y contristado al espíritu Santo, y también que ha dado motivo para que la causa del evangelio sufra reproche. Luego debe arrepentirse y confesar con toda sinceridad su pecado a Dios. El arrepentimiento es la puerta hacia el perdón. Si su caída fue pública debe pedir perdón a la iglesia de la cual es miembro; y si es posible hacer reparación de su falta, debe hacerla. El pecado del cual no nos hemos arrepentido ni lo hemos confesado, no está aún perdonado. Una vez que el Señor nos ha perdonado, no debemos mortificarnos por lo que ya pasó. Debemos entrar en la experiencia del gozo del perdón. Salmo 51:1; Isaías 55:7; 1 Juan 1:9; 2:1, 2.

Pregunta 7 ¿Qué debe hacer el creyente para no tropezar y caer?

Respuesta: El principal deber del cristiano es la vigilancia. El no se puede dar el lujo de dormir espiritualmente. Generalmente, el cristiano cae por no vigilar. No debe exponerse a las situaciones de peligro. La carne es débil. El compañerismo con sus hermanos en la fe le puede ayudar mucho a no caer en la tentación. Tal vez si Pedro hubiera estado en la compañía de Juan no habría negado al Señor. También ocuparse en la obra del Señor es muchas veces un freno para no deslizarse, y un poderoso aliciente para seguir muy de cerca a Dios. El nuevo creyente debe conocer sus debilidades y mantenerse vigilante en cuanto a ellas. Marcos 14:38; 1 Corintios 10:12-13, Efesios 6:13; Hebreos 2:1-3; 1 pedro 5.8-9.

Pregunta 8 El creyente que ha sido restaurado de su caída ¿qué debe hacer?

Respuesta: Toda experiencia en la vida del cristiano, por muy dolorosa y triste que sea, debe redundar en la edificación y el fortalecimiento espiritual de él. Ahora puede compartir su testimonio con otros y hacerles ver el peligro de alejarse de Cristo y de la iglesia. Lucas 22:31, 32; Juan 21:15-17, Gálatas 6:1-2.

Pregunta 9 ¿Cuál es el ministerio del sufrimiento en la vida del cristiano?

Respuesta: Cuando hay sufrimiento en el cristiano, parece que siempre lo más fácil y lo más común es orar pidiéndole a Dios que nos quite el sufrimiento. Este puede consistir en una enfermedad, un accidente, una quiebra en los negocios, o aun la muerte misma de un ser querido. Cierto es que no tenemos toda la respuesta al problema del sufrimiento; respecto a él, siempre habrá preguntas que no podremos contestar, al menos a nuestra entera satisfacción. Por ejemplo: ¿por qué sufren los niños? ¿Por qué sufre la gente inocente? ¿Por qué cristianos fieles y aun abnegados siervos del Señor sufren de un cáncer terrible? ¿Por qué muchos tienen que sufrir las consecuencias de una guerra que ellos no desataron?
A la luz de las Sagradas Escrituras se pueden hacer las siguientes afirmaciones: 1) El sufrimiento es parte de la vida; nadie está exento del dolor; 2) Dios nos libra de muchos sufrimientos; 3) Algunos sufrimientos son consecuencia de nuestra desobediencia; 4) Es evidente que Dios permite y usa algunos sufrimientos para alguna finalidad espiritual en sus hijos; el sufrimiento muchas veces es un instrumento en las manos de Dios para disciplinar a sus hijos; no entendiendo en todos los casos el porqué del sufrimiento, siempre es prudente que el cristiano ore a Dios pidiendo que se haga según su voluntad. 5) En el caso específico de una enfermedad, ¿cómo debe orar el cristiano? No se le puede “demandar” a Dios la recuperación de la salud; debe pedirse la iluminación del Espíritu Santo para entender la voluntad de Dios a través de aquella enfermedad; debe pedirse la sanidad en la voluntad del Señor y para su gloria; en lo que esté de nuestra parte, debemos evitar las causas que producen la enfermedad; aun en el dolor, los cristianos debemos alabar a Dios. Job 1:20-22; Salmo 32:3, 4; 34:7; 103:3-5; 119:67, 71; Juan 9:2, 3; 11:4; 16:33; Romanos 8:18; 2 Corintios 4:16-18; 2 Corintios 11:29; Filipenses 4:12, 13; Colosenses 1:24.

 

La Iglesia


Texto a memorizar

“(1 Timoteo 3:15) la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”

Pregunta 1 ¿Qué es la iglesia?

Respuesta: La iglesia de Jesucristo es el conjunto total de los hombres y mujeres que a través de los siglos han creído en él como el Salvador y el Señor de sus vidas; y que han salido de un mundo pecador para vivir la vida que Dios manda en su Palabra. El término iglesia proviene del idioma griego ekklesia, que en general significa: los llamados fuera por Dios para escucharlo a El, una asamblea o congregación local. Ella es el cuerpo de Cristo en la tierra y él es su jefe y cabeza. Efesios 1:22, 23; 5:23.

Pregunta 2 ¿Quién es el fundador de la iglesia?

Respuesta: Jesucristo nuestro Señor es el fundador de la iglesia, y él mismo es su base o fundamento principal. Esto quiere decir, entonces, que la iglesia es de origen divino y no humano. Mateo 16:17, 18; 1 Corintios 3:11; Efesios 2:20.

Pregunta 3 ¿Quienes pueden ser miembros de la iglesia?

Respuesta: Los cristianos, los que han tenido la experiencia del nuevo nacimiento. De modo que la puerta de entrada a la iglesia del Señor es la experiencia espiritual de la regeneración. Hechos 2:41.

Pregunta 4 ¿Cuáles son los sistemas de aceptar miembros?

Respuesta: Por testimonio de conversión, y por testimonio de testigos fieles y sinceros.

Pregunta 5
¿Cuándo se deja de ser miembro de una Congregacion?

Respuesta: Cuando mueren, cuando se trasladan a otro lugar y se unen a una iglesia de allí, cuando la iglesia como cuerpo local, expulsa de su seno y comunión a un miembro por conducta desordenada, por alejamiento total de la comunión de la iglesia, o por haber apostatado (alejarse o apartarse) de la fe

Pregunta 6 ¿Cuál es la misión suprema de la iglesia?

Respuesta: La misión primordial de la iglesia es predicar el evangelio y hacer discipulos en todo el mundo: hombres y mujeres; ricos y pobres; sabios e ignorantes; niños, jóvenes, adultos y ancianos. Debe también instruir en la recta doctrina bíblica a todos los que creen, bautizarlos y ofrecerles un lugar espiritual donde puedan crecer en la vida cristiana. La iglesia al mismo tiempo debe enaltecer a Cristo y presentarlo como la única esperanza de los pecadores. Marcos 16:15-16, Lucas 24:46-48, Efesios 1:12.

Pregunta 7 ¿Cuáles son los oficiales de la iglesia?

Respuesta: Los oficiales de la iglesia, según el Nuevo Testamento, son el pastor, ancianos y los diáconos. El pastor es el guía espiritual, el predicador y el enseñador o doctrinario de la congregación. Es Dios quien lo llama al ministerio del evangelio. En el Nuevo Testamento se emplean tres diferentes términos para referirse a esta persona y a sus funciones ministeriales: pastor, obispo, y presbítero. El dirige, apacienta y exhorta a la grey. Los miembros de la iglesia deben tener en alta estima a estos siervos de Dios, deben sostenerlos económicamente, respaldarlos y obedecerles.

Los ancianos, son los ayudantes inmediatos del pastor, quienes juntamente con él velan por el bienestar espiritual de la congregación, sirven a la mesa del Señor, o sea la Santa Cena, y, por lo general, sirven en las fases financieras y administrativas de la iglesia. Hechos 20:17, 28; Hebreos 13:17, 24; 1 Pedro 5:4; 1 Tesalonicenses 5:12, 13; 1 Corintios 9:13, 14; Filipenses 1:1.

Pregunta 8 ¿Cuál es la forma de gobierno de la iglesia?

Respuesta: Como una organización humana, es evidente que la iglesia necesita de alguna forma de gobierno. La Biblia nos dice que Cristo es la cabeza de la iglesia, él es también nuestro Señor y Rey, por tanto el gobierno de la verdadera iglesia de Cristo debe ser una teocracia. Dentro de este orden la iglesia es llamada a hacer la voluntad de Dios de la misma manera que se hace en el cielo. Jesucristo es el Señor de la iglesia; de consiguiente, la iglesia debe actuar siempre de conformidad con lo que Cristo manda y enseña

Pregunta 9 ¿Tienen los miembros deberes para con su iglesia?

Respuesta: Sí. Entre los deberes se pueden mencionar éstos: cumplir con em ministerio de la reconciliacion, asistir regularmente a las capacitaciones; ofrendar para el sostén de la obra del Señor; desempeñar algún puesto o cargo que la iglesia le encomiende al miembro; usar sus talentos o dones espirituales para el ministerio y la vida interna de la iglesia; y respaldarla en todos sus propositos. Cada miembro debe contribuir a la estabilidad, la unidad, la santidad y la espiritualidad de la iglesia. En la iglesia nadie tiene más obligación de trabajar que otros; la responsabilidad de la obra pesa sobre todos por igual, pero cada uno sirve según la capacidad que el Señor le hubiere conferido. Romanos 12:1-13; Filipenses 2:12, 13; 1 Corintios 15:58; Romanos 16:6, 12.

 

El Bautismo en agua

Texto para memorizar
"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" (Marcos 16:15-16)

Pregunta 1 ¿Qué es el bautismo?

Respuesta: El bautismo es una ordenanza instituida por Jesucristo, consiste en la sumersión del creyente en agua. Esto debe hacerlo un ministro autorizado por una iglesia cristiana.

Pregunta 2 ¿Cuál es el significado del bautismo?

Respuesta: El bautismo es símbolo que representa la experiencia espiritual de conversión que el nuevo creyente ha tenido. Esta experiencia, en esencia, es una muerte, una sepultura y una resurrección del nuevo creyente: muerte y sepultura al pecado y resurrección a una vida nueva. En el creyente se repite, espiritualmente, lo que fueron acontecimientos reales en Jesús; es decir, Jesús murió, fue sepultado y al tercer día resucitó. De manera que el bautismo tiene un significado espiritual. El bautismo representa, exteriormente, lo que el nuevo creyente experimentó interiormente en la salvación. Romanos 6:3-11; Colosenses 2:12.

Pregunta 3 ¿Quienes pueden ser bautizados?

Respuesta: Cualquiera que crea en Jesucristo y le acepte como su Salvador personal. El individuo, entonces debe tener la edad suficiente para que pueda creer. La Biblia no nos dice la edad que la persona debe tener para poder ser bautizada, pero si nos enseña que debe tener la capacidad de creer. Es un error bautizar una persona que no ha creído. En el Nuevo Testamento se ve con suficiente claridad que todos los que fueron bautizados, primero creyeron. Marcos 16:16; Hechos 2:38; 8:36-37; 16:30-34.

Pregunta 4 ¿Es bíblicamente correcto bautizar niños?

Respuesta: Si se trata de niños que todavía no tienen la edad suficiente para creer, la respuesta a esta pregunta es, no. Por ejemplo un niño de uno, de dos, de tres, de cuatro y aun de cinco años no debe ser bautizado porque es evidente que no puede creer. La práctica de padrinos en el bautismo es invención humana; en los asuntos religiosos espirituales, es el individuo siempre quien debe ser responsable de sus actos y sus decisiones. En los Evangelios se nos relata el incidente cuando las madres llevaron sus niños a Jesús, pero para que los bendijera, no para que los bautizara. Mateo 19:13-15.

Pregunta 5 ¿Por qué la iglesia Católica Romana bautiza niños?

Respuesta: Es porque ella enseña la doctrina de la regeneración bautismal. Según esta doctrina, los niños nacen con la mancha del pecado original y el bautismo les borra esa mancha. Pero según la Biblia sólo la sangre de Jesucristo puede limpiar al hombre de todo pecado. El bautismo es sencillamente una ordenanza, que representa la limpieza espiritual pero no efectúa esa limpieza. Es Cristo quien hace esto cuando el hombre se une a él mediante la fe. También la iglesia Católica Romana enseña que los niños que mueren sin ser bautizados, se van al limbo. Tampoco esto es cierto, primeramente porque ese lugar que llaman limbo realmente no existe; la Biblia no nos habla de él. Y en segundo lugar, porque los niños de edad inocente son salvos delante de nuestro Dios. Marcos 10:13, 14; 1 Juan 1:7; Apocalipsis 1:5.

Pregunta 6 ¿Cuál es el modo bíblico y correcto del bautismo?

Respuesta: Es por inmersión, esto es, sumergiendo completamente su cuerpo en agua. La iglesia Católica y ciertas iglesias protestantes practican lo que llaman el bautismo por aspersión, el cual consiste en rociar o derramar un poquito de agua sobre la cabeza de la persona. En defensa de este modo extraño de bautizar algunos dicen que el modo no importa; pero sí importa, porque el bautismo es símbolo, y debe practicarse en la forma en que Cristo y los apóstoles lo enseñaron y lo practicaron. El símbolo, para serlo, debe ser de cierta forma; si se cambia ésta, desaparece el símbolo. Por ejemplo: una mesa es una tabla horizontal sobre cuatro patas. Si le cambiamos la forma, podrá ser otro mueble, pero ya no una mesa.

Hay cuatro razones poderosas para que el bautismo sea por inmersión y sólo por inmersión: 1) Porque el término bautismo, en el idioma griego, significa "sumergir". Bautizar cualquier cosa es sumergirla en algo. 2) Porque el bautismo, como símbolo religioso, significa muerte, sepultura y resurrección. La inmersión en agua es el único modo adecuado de representar esto. 3) Porque era característico del bautismo bíblico, la abundancia de agua, y que el creyente entraba y salía del agua. Jesús mismo se bautizó en el río Jordán. Mateo 3:16; Juan 3:23; Hechos 8:36-38. 4) Porque durante lo primeros dos siglos de cristianismo se bautizaba solamente por inmersión. En varias ciudades antiguas del oriente y en Roma misma, se han descubierto pilas que servían de bautisterios.

Pregunta 7 ¿Por qué se debe bautizar el nuevo creyente?

Respuesta: Porque nuestro Señor Jesucristo lo ordenó. El dijo a sus discípulos que bautizaran a los creyentes. El nuevo creyente acepta a Cristo también como su Señor; de consiguiente, debe obedecerle en todo. Pero también el bautismo es un hermoso testimonio público de fe en Jesucristo. El que dice que cree en Cristo, no debe rehusar por ningún motivo el bautizarse. El que no se quiere bautizar es porque en verdad no se ha entregado completamente a Cristo. Hechos 9:6, 18.

Pregunta 8 ¿Cuándo se debe bautizar el nuevo creyente?

Respuesta: Después de que ha creído y entiende lo que significa el paso que va a dar. Debe también conocer y creer las doctrinas básicas del cristianismo y lo que significa ser miembro de la iglesia. Por eso las iglesias deben doctrinar inmediatamente a los nuevos creyentes. Pero, ¿cuánto tiempo debe mediar entre el momento de la profesión de fe y el bautismo? El tiempo suficiente para que el nuevo creyente entienda lo que va a hacer. Entonces, según este concepto, un creyente se puede bautizar casi inmediatamente después de haber creído, o algunas semanas y aun meses después, cuando esté completamente listo. Si la iglesia ha cumplido su ministerio de predicar y enseñar, y el nuevo creyente pide ser bautizado, la iglesia no debe ni impedir ni postergar dicho bautismo. Mateo 28:19, 20a; Hechos 8:30b, 35; 10:47.

Pregunta 9 ¿Se bautiza uno para ser salvo?

Respuesta: No. El nuevo creyente se bautiza porque ya está salvo. El bautismo no salva de la muerte eterna ni limpia inmundicias de la carne. Nadie se puede salvar por medio de dos salvadores: Cristo y el bautismo. Jesucristo, quien es una Persona divina y humana, es el único Salvador. El bautismo es sólo un rito y su validez está en ser el testimonio exterior de lo que ya sucedio en nuestro interior. Si el bautismo tuviera de por sí virtud salvadora, como enseñan algunos, entonces deberíamos decir que si un borracho se bautiza, automáticamente quedaría salvo, lo cual es, realmente, imposible. Se puede ver en el libro de los Hechos de los Apóstoles, que todos los casos de bautismo que se relatan, siempre se mencionan el arrepentimiento y la fe primero, y sólo después el bautismo. ¿Por qué? Porque el bautismo es sólo el testimonio de obediencia del individuo que ya ha sido salvo. Efesios 2:8, 9; Marcos 1:14, 15.

Pregunta 10 ¿Cuál es la fórmula bíblica del bautismo?

Respuesta: Es la ordenada por nuestro Señor Jesucristo y que se encuentra en Mateo 28:19. Hay ciertos grupos religiosos que objetan al uso de la fórmula trinitaria en el acto de bautizar, y alegan que se debe bautizar en el nombre de sólo Jesús. Sin embargo, el mandamiento explícito de la Biblia es para bautizar en el nombre de la Santísima Trinidad y tambien en el nombre de Jesus, ambas formas son validas ya que en Jesus se encierra toda la plenitud de la divinidad..




La Cena del Señor
 


Texto a memorizar

"Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga" (1 Corintios 11:26)

Pregunta 1 ¿Qué es la Cena del Señor?

Respuesta: Como el bautismo, la cena del Señor es la otra ordenanza que instituyó nuestro Señor, y ella consiste en que el creyente  miembro de la iglesia participa simbólicamente del cuerpo y de la sangre de Cristo, al comer del pan y beber del vino, consagrados por el ministro, en memoria del Señor Jesús quien murió en la cruz por nuestros pecados.

Pregunta 2 ¿Con cuáles otros nombres es conocida esta ordenanza?

Respuesta: En el Nuevo Testamento se usan estos términos también para referirse a esta preciosa ordenanza: el partimiento del pan (Hechos 2:42), la comunión (1 Corintios 10:16), y la mesa del Señor (1 Corintios 10:21).

Pregunta 3 ¿Por qué no es un sacramento la cena del Señor?

Respuesta: En primer lugar, la palabra sacramento se deriva del latín y significa juramento de lealtad, el que hacía el soldado al ser enlistado en el ejército de Roma, le juraba lealtad al ejército, a Roma y al emperador. Pero en la teología de la Iglesia Católica Romana, sacramento es un medio visible de una gracia invisible, que tiene la virtud de transmitir, de por sí, al comulgante, una cierta cantidad de gracia santificante. En este sentido, la cena del Señor no es sacramento, pues la Biblia no enseña para nada tal afirmación. No hay ninguna acción misteriosa en esta celebración.

Pregunta 4 ¿Qué significa la Cena del Señor?

Respuesta: La cena del Señor es un memorial, un recordatorio de la muerte de nuestro Salvador. El no estableció ninguna fiesta para que conmemorásemos su nacimiento, pero sí nos dejó esta ordenanza para que recordásemos su muerte. La razón es obvia: no debemos olvidar jamás que Cristo nos salvó por medio de su sacrificio en el Calvario. Y como él se iba a ausentar, en cuerpo y alma, al ascender al cielo a la diestra de su Padre, él dijo que hiciéramos esto "en memoria" de él. (1 Corintios 11:23-25).

Pregunta 5 ¿Qué anuncia la Cena del Señor?

Respuesta: El apóstol Pablo dice: "Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga" (1 Corintios 11:26). Anuncia o proclama, pues, el hecho de la muerte del Señor. De manera que hay tres predicaciones que los cristianos podemos hacer: la predicación verbal, la predicación pictórica (o en otras palabras lo que encierra el simbolismo de esta ordenanza) a través de la cena del Señor, y la predicación del testimonio de nuestra vida. Además, la cena del Señor alude al pasado, a la muerte de Cristo; alude al presente, a nuestra comunión con el Señor; y alude al futuro, a la segunda venida del Señor.

Pregunta 6 ¿Quiénes deben participar de esta ordenanza?

Respuesta: Los creyentes, miembros de la iglesia y en comunión con ella. Jesucristo instituyó esta ordenanza cuando estaba con sus discípulos reunidos en el aposento alto en Jerusalén, y encargó a la iglesia local la administración de esta ordenanza. No es, pues, una ordenanza para los inconversos. La invitación la hace el Señor y no la iglesia, y él ha invitado a sus discípulos a participar de esta Cena conmemorativa.

Pregunta 7  ¿Es cierta la Transubstanciación?

Respuesta: La Transubstanciación es una doctrina católica romana y por medio de ella se enseña que el pan y el vino, en el instante de ser "consagrados" por el sacerdote, se convierten automáticamente en la carne y la sangre literales de Jesucristo. Desde luego, esta es una doctrina de pura invención humana, pues el Nuevo Testamento no enseña tal cosa, aparte de que semejante fenómeno sería repugnante al paladar e inadmisible desde el punto de vista físico. (nos haria canibales)

El error resulta de una interpretación demasiado literalista de las palabras de Cristo en Lucas 22:19-20. Estas palabras no pueden ser tomadas literales, pues Cristo también dijo: "Yo Soy la puerta" "Yo Soy la luz", etc. y así como Cristo no es literalmente una puerta o una bombilla eléctrica, tampoco puede ser su cuerpo de carne y sangre, un pedazo de pan y una copa de vino. Más bien se debe tomar este pasaje como algo simbólico, donde tanto el pan como el vino representan el cuerpo y la sangre de Cristo.

Pregunta 8  ¿Con cuánta regularidad se debe celebrar la Cena del Señor?

Respuesta: A la luz de Hechos 20:7, se puede inferir que los cristianos tenían la costumbre de juntarse el primer día de la semana para partir el pan en obediencia al mandato del Señor, y que esta celebración tenía para ellos una importancia muy grande. No hay, sin embargo, una orden específica en el Nuevo Testamento respecto a cuál debe ser la regularidad en la celebración de esta ordenanza.  . . ." Es la iglesia local, entonces, la que debe decidir qué tan regularmente debe celebrar esta ordenanza. Muchas iglesias la celebran una vez por mes, mientras que otras cada dos y aun cada tres meses, porque no le dan la importancia que amerita.

Pregunta 9 ¿Cuál es la actitud correcta para participar de la Cena del Señor?

Respuesta: El miembro de iglesia, al participar de la cena del Señor, debe hacerlo con reverencia y meditando con gratitud en los sufrimientos y la muerte vicarios (este término, habla de alguien que muere en lugar de otros) del Señor Jesús. También debe participar "dignamente", como dice el apóstol Pablo, lo cual quiere decir que debe entender lo que está haciendo; es decir, no debe hacerlo por una mera costumbre ni como una simple ceremonia religiosa; su participación debe ser con inteligencia, sabiendo lo que Jesus hizo por nosotros a traves de su cuerpo y sangre derramada. Es muy peligroso participar "desordenadamente" de la Cena del Señor. (1 Corintios 11:27-34).

Pregunta 10 ¿Debe el miembro de la iglesia privarse de participar de la Cena del Señor?

Respuesta: Participar de la cena del Señor es para el miembro de iglesia un deber y un privilegio. A muchos miembros no les importa para nada desobedecer este mandamiento del Señor. Esto sucede generalmente cuando el creyente anda apartado de Cristo y de la iglesia. Hay algunos, sin embargo, que se privan de este privilegio porque dicen que no son dignos de participar. Realmente, nadie en sí mismo es digno, pero es por la gracia de nuestro Señor que podemos disfrutar de estas preciosas bendiciones espirituales. El recuerdo constante de la muerte de nuestro Salvador nos estimulará a serle leales y a consagrarnos más a él y a su causa. La invitación la hace el Señor y no la iglesia, y él ha invitado a sus discípulos a participar de esta ordenanza.

 

La vida cristiana

Texto a memorizar

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Pregunta 1 ¿Qué es la vida cristiana?

Respuesta: La vida cristiana es la nueva vida en Cristo. El cristiano sabe que ahora debe vivir para su Señor y agradarlo en todo. Toda su actuación será siempre la actuación de un cristiano. Jesucristo ocupa ahora el lugar central en su vida. (Filipenses 1:21; Gálatas 2:20).

Pregunta 2 ¿Cuál es el ideal supremo de la vida cristiana?

Respuesta: El ideal supremo de la vida cristiana es llegar a ser cada vez más semejante al Señor Jesucristo. El es nuestro ejemplo supremo, y el perfeccionamiento de nuestra salvación es que lleguemos a ser como él es. El cristiano procura imitar conscientemente a Jesús. (1 Juan 3:2; Filipenses 2:5; 3:12).
Pregunta 3 ¿Cuáles son los deberes principales de la vida cristiana?

Respuesta: Son éstos: la vigilancia y la perseverancia. Vigilar es no dormirse espiritualmente, sino estar alerta a los peligros y las tentaciones que rodean continuamente al cristiano. No debemos confiarnos demasiado, porque: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga" (1 Corintios 10:12). En la mayoría de los casos, los cristianos caen por falta de vigilancia. El cristiano también debe perseverar en el bien y en su fidelidad al Señor, Esto requiere de un esfuerzo inteligente.
Hay algunos que empiezan en el camino de la fe, pero luego se apartan a causa de las persecusiones y las pruebas. Algunos son buenos cristianos por muchos años, pero luego, poco a poco, o aun repentinamente, desisten y se vuelven negativos. Lo importante es que día tras día, no importe lo que pase, el cristiano siga igual, y aun mejor,
creciendo en el Señor, y este es el secreto permanecer creciendo siendo regenerados y edificados. Que cuando la muerte le sorprenda, él sea hallado fiel. En el Nuevo Testamento hay una cantidad grande de versículos en los que el Espíritu Santo nos exhorta a perseverar. Mateo 26:41; 1 Pedro 5:8, 9; Gálatas 6:9; Mateo 24:13; Lucas 9:62.

Pregunta 4 ¿Cuál es un gran incentivo para vivir la vida cristiana?

Respuesta: La promesa y la esperanza de la segunda venida de Cristo constituye un incentivo o estímulo poderoso a vivir la vida cristiana. La razón es porque sabemos que el Señor volverá a la tierra para estar con su pueblo redimido. Vivimos, pues, para alcanzar una meta. El cristiano, como las cinco vírgenes prudentes de la parábola, debe estar en actitud de espera para la venida del Esposo. Mateo 24:42; 25:4, 7; 1 Juan 3:2, 3; Tito 2:13.

Pregunta 5 ¿Cómo debe el cristiano considerar su propio cuerpo?

Respuesta: Antes de que un hombre se convierta a Cristo, su cuerpo es por lo general un instrumento de pecado; pero ahora, en su nueva vida, el cuerpo debe ser un instrumento de justicia y santidad. El cristiano debe glorificar a Dios por medio de su cuerpo, porque éste es el templo del Espíritu Santo y debe presentarlo en "sacrificio vivo". En otras palabras, el cristiano ya no debe hacer con su cuerpo o por medio de él lo que quiera, sino lo que es correcto, edificante, y que dé un buen testimonio del poder transformador del evangelio. Romanos 12:1, 2; 6:19, 22; 1 Corintios 6:12, 18-20.

Pregunta 6 ¿Qué es la vida cristiana en esencia?

Respuesta: La vida cristiana en esencia es negación, lucha y discipulado. El yo tiene que morir y una cruz debe ocupar su lugar, o sea Cristo mismo. Pero perseverar en esto supone lucha. Cada día, en verdad, el cristiano libra una batalla. Nuestro anhelo constante debe ser vivir la vida victoriosa. Y lo normal en el cristiano debe ser ir en pos del Señor. Cristo es el Guía, el Maestro, el Jefe. Nuestro deber es seguirle. Usted, que es un nuevo creyente, se dará cuenta de todo esto muy en el comienzo de su vida cristiana. Es bueno aprender a llevar su cruz cada día. Siempre la victoria es más dulce cuando la lucha ha sido más cruenta. Mateo 16:24-26; 1 Corintios 9:25-27; Gálatas 2:20; Efesios 6:12.

Pregunta 7 ¿Contra cuáles hábitos debe precaverse el cristiano?

Respuesta: Hay ciertas cosas en particular que son como resbaladeros comunes para muchos cristianos. El nuevo creyente debe conocer esto muy bien y estar prevenido. Una es la pereza espiritual y enfriamiento general en su vida de cristiano. Hay lo que llamamos los “cristianos fríos”. Esta clase de cristianos más bien estorban a la obra del Señor. La frialdad es una actitud general de indiferencia hacia las cosas del Señor. El mayor obstáculo a la obra de Cristo en el mundo a menudo no son los enemigos del evangelio, sino los mismos creyentes cuando no hacen nada positivo en pro de la causa y más bien dan un mal testimonio. La carnalidad es el pecado de los cristianos. Usted no sea un cristiano carnal sino un cristiano espiritual. Romanos 12:11; 1 Corintios 2:14, 15; 3:1-3.

Pregunta 8 ¿Cuál es el ministerio del Espíritu Santo en la vida del cristiano?

Respuesta: El Espíritu Santo desempeña un ministerio importantísimo y variado en la vida del cristiano. En esencia, dicho ministerio consiste en ir paulatinamente formando la imagen de Cristo en el creyente. El Espíritu Santo es revelador, santificador y fortalecedor. Ayuda al creyente a entender mejor las Sagradas Escrituras; lo santifica o aparta para que sea un vaso de honra para el Señor; y lo capacita y dota de poder para que pueda rendir un servicio útil y eficaz. Por eso el cristiano debe valerse continuamente del Espíritu Santo y sus auxilios. En verdad, el cristiano debe hacer un acto de total rendición al Espíritu Santo para ser lleno de él. También el Espíritu Santo redarguye de pecado al creyente y lo impulsa a volver al camino de la obediencia a Cristo. Juan 14:26; Hechos 1:8; Romanos 8:13-16; Efesios 4:30; 5:18.

Pregunta 9 ¿Qué es lo que el Señor quiere del cristiano?

Respuesta: Muy específicamente el Señor quiere que sus discípulos lleven o produzcan fruto. Este es uno de sus propósitos en la obra redentora que él hizo en nosotros. Es como el que siembra una semilla, ¿para qué la siembra?: Para que brote y crezca una planta y luego dé fruto. Se puede ver por el pasaje de Juan 15:4-17, que el fruto principal que Cristo espera de los creyentes es el fruto del amor. Si hay este fruto en forma inequívoca, es seguro que las otras virtudes o gracias cristianas también aparecerán. Una vida con fruto además de ser útil es hermosa. Gálatas 5:22, 23; Colosenses 3:1-3, 12-17.

Pregunta 10 ¿Cuáles son algunas cosas que le ayudan al cristiano a vivir una vida floreciente?

Respuesta: Son éstas: Leer, estudiar la Biblia y meditar en ella continuamente; vivir una vida de oración, y asistir regularmente a los cultos de la iglesia. A través de la Biblia, Dios le habla al creyente; y cuando el cristiano ora, él le habla a Dios. La vida cristiana es, entonces, un diálogo permanente entre el cristiano y Dios. La oración es el fuego que da calor; la Biblia es la despensa que da alimento. Necesitamos la comida para estar fuertes; necesitamos del calor para estar entusiastas. Es una buena costumbre cristiana el orar a Dios antes de comer, al acostarse a dormir y al levantarse en la mañana. La oración de fe es un arma poderosa. Nunca estamos más cerca del Señor que cuando le buscamos de rodillas en oración. Asistir a los cultos es muy necesario. La vida diaria y secular muchas veces nos abruma y nos seca espiritualmente; pero al asistir al templo y participar en el culto, somos renovados espiritualmente. En su casa, Dios siempre tiene un mensaje para nosotros. A usted, mi nuevo hermano en Cristo, le recomiendo que empiece muy bien su vida cristiana. No descuide ninguna de estas tres cosas, y sentirá cómo crece espiritualmente. Primero hay que crecer para después poder dar fruto. La vida cristiana es un romance, una aventura preciosa de fe. Entre en ella con decisión y gozo. Sepa que el Señor estará siempre a su lado para inspirarle y ayudarle. Entonces, mi hermano, adelante, sin echar pie atrás. Dios le bendiga. Mateo 4:4; Lucas 24:32, 45; Juan 5:39; 17:17; Efesios 6:18; 1 Tesalonicenses 5:17; Santiago 5:13, 15, 16.

 

El evangelismo personal


Texto a memorizar

“Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:4).

Pregunta 1 ¿Qué es el evangelismo personal?

Respuesta: El evangelismo personal es cuando el cristiano evangélico le habla a un inconverso acerca del evangelio de Jesucristo. Es la tarea de la comunicación de la verdad eterna de Dios a los individuos que todavía no están salvos porque no han creído en Cristo. Juan 4:28, 29; Hechos 16:32.

Pregunta 2 ¿Es el evangelismo personal una responsabilidad del cristiano?

Respuesta: No es solamente su responsabilidad, sino que es también su privilegio. El Señor Jesucristo espera que el que se convierte a él, les diga a otros acerca de su nueva experiencia de orden espiritual. Usted mismo se hizo cristiano evangélico precisamente porque hubo alguien que le habló acerca de Cristo y de la necesidad suya de ser salvo. Sea usted un cristiano de boca abierta, que sabe dar su testimonio de conversión a otros. Si más cristianos hicieran este trabajo, mayor número de personas se convertirían al Señor. A decir verdad, uno de los primeros impulsos que el recién convertido siente, es comunicar las nuevas del evangelio a los demás. Cada nuevo creyente debe ser un ganador de almas. Lucas 8:39; Marcos 1:17; 16:15; Hechos 1:8.

Pregunta 3 ¿Es importante hacer este trabajo?

Respuesta: Sí, es importante; aun más, es indispensable. Realmente, el corazón, la esencia de la obra del Señor es el evangelismo personal. Todo lo demás que se hace en ella, es precisamente para robustecer ésta; por manera que si los cristianos no hacemos la obra del evangelismo personal, todo lo demás como la capacitacion y edificacion vienen a ser innecesarios. El material de que están compuestas las iglesias locales son los individuos que se convierten al evangelio; entonces, resulta claro que el primer trabajo que hay que hacer es el de ganar a los hombres y a las mujeres para Cristo. 1 Corintios 9:16; 2 Timoteo 4:2.

Pregunta 4 ¿Quiénes deben hacer este trabajo evangelístico?

Respuesta: Todos los que han sido salvos por Jesucristo deben hacer este trabajo. Esto incluye a usted, el nuevo creyente. Dios no le encargó a los ángeles la predicación del evangelio; es lógico también que los que todavía son inconversos, no pueden ni deben dar el evangelio a otros. El evangelismo personal no es una responsabilidad exclusiva de los pastores. Cierto, ellos deben hacer este trabajo, pero cada cristiano en particular debe hacerlo también. Alguien ha dicho que las ovejas se reproducen entre sí mismas. Es interesante observar que la expansión del cristianismo en los primeros años, se debió principalmente al testimonio personal de los llamados cristianos laicos. Hechos 4:20; Romanos 1:8; 1 Tesalonicenses 1:8.

Pregunta 5 ¿Cuándo debe el nuevo creyente hacer este trabajo?

Respuesta: Una respuesta directa sería: siempre. Es decir, en toda oportunidad que se presente, el nuevo creyente debe estar listo y dispuesto para dar el mensaje del evangelio. Y las oportunidades, realmente, abundan. Tenemos algunos familiares inconversos a quienes conviene hablarles del Señor; también nuestros vecinos, nuestros amigos, compañeros de estudio o de trabajo, o cuando uno va de viaje. De día o de noche debemos dar el mensaje. Sin embargo, es posible, y conveniente muchas veces, el apartar algún tiempo especial para salir en busca de almas para hablarles del evangelio. Esta sería una buena manera de usar nuestro llamado tiempo libre, como los domingos por la tarde, o algunas noches después de la cena. Por supuesto, es sabio escoger un tiempo que resulte conveniente para el individuo a quien vamos a evangelizar. 1 Pedro 3:15, 16.
Pregunta 6 ¿A quiénes hay que evangelizar?
Respuesta: A toda persona que todavía no ha oído el evangelio, y toda persona que aún no ha creído en Jesucristo como su Salvador personal, necesita que se le evangelice. El evangelio es el mensaje de salvación de Dios para todos los hombres. La Biblia afirma el hecho de que todos los hombres son pecadores, "y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23b). Por todas partes uno fácilmente se encuentra con personas que no tienen la seguridad de su salvación. La iglesia cristiana está en el mundo precisamente para proclamar las buenas nuevas de salvación. Lucas 8:39; Romanos 1:14, 15; 10:14, 15.
Pregunta 7 ¿Qué táctica hay que emplear al evangelizar?
Respuesta: No basta evangelizar, sino que hay que saber hacerlo. Hay que procurar que el individuo a quien estamos evangelizando no se sienta ofendido. Conviene ganar su amistad, su interés y su atención. No es bueno mostrar aire de superioridad y, sin embargo, uno debe hablar con convicción y sinceridad. No siempre será lo mejor lanzarse de buenas a primeras al tema de la salvación; se debe esperar el momento oportuno para en la conversación deslizarse hacia los asuntos espirituales. Pero una vez abordado el tema, hay que permanecer en él hasta su final lógico. También hay que actuar con amor, con paciencia y con sabiduría. Debemos confiar en que el Señor bendecirá nuestra labor de evangelismo personal. Mateo 10:16; 1 Corintios 9:22.
Pregunta 8 ¿Qué se le debe decir a la persona inconversa?
Respuesta: En primer lugar hay que hacerle ver, con la Biblia, que es pecadora y que necesita del perdón de Dios. Luego, que Dios la ama, y que en prueba de su amor envió a su Hijo Cristo Jesús al mundo. Después hay que explicarle que Jesús murió voluntariamente en la cruz para salvar al pecador. Entonces, que las condiciones para que Cristo la pueda salvar son el arrepentimiento y la fe. Finalmente, hay que confrontar al individuo con Jesucristo, a fin de que tome la decisión de recibirlo como su Salvador. Si da este paso, se le pueden leer las palabras de Juan 5:24, que hablan de la seguridad de la salvación.
Hay casos que convendrá contestar algunas preguntas, disipar ciertas dudas y contrarrestar objeciones; esto hay que hacerlo, sin embargo, con mucho tacto, y tener el cuidado de no quedarse sólo en los aspectos negativos. El plan de Dios para la salvación del hombre es muy definido y positivo a la vez que claro y sencillo. El siguiente breve bosquejo le puede ser muy útil en su labor de evangelizar:

1. Todos hemos pecado. Romanos 3:23.

2. De sí mismo, el hombre no puede salvarse. Romanos 7:24.

3. Cristo ya hizo todo para la salvación de los hombres. Romanos 5:8.

4. El pecador debe creer para ser salvo. Romanos 10:8-10.

Le recomiendo llevar siempre consigo un Nuevo Testamento, y tener estos versículos subrayados en rojo.

Pregunta 9 ¿Qué hacer con los que se convierten a Cristo como resultado del evangelismo personal?

Respuesta: Si usted logra ganar un alma para Cristo, es seguro que va a sentir un gozo muy grande en su corazón y se va a sentir animado a continuar en la preciosa labor de ganar almas. Su responsabilidad, sin embargo, no termina allí. Es conveniente que haga las siguientes cosas:

1. Ore con el individuo evangelizado para que le dé gracias a Dios por la salvación de su alma.

2. Invítelo a asistir a los cultos de su iglesia y explíquele muy bien el horario.

3. Si es necesario, ofrézcale acompañarlo, por lo menos las primeras veces.

4. Consígale una Biblia o un Nuevo Testamento y recomiéndele su lectura.

5. Déle su amistad cristiana y preséntelo al pastor y a los hermanos de la iglesia.

6. Ore constantemente por él.

7. Hágale una o dos visitas en su casa y anímelo a que siga adelante en su nueva vida en Cristo.

8. Recomiéndele un buen curso de discipulado o recomiéndelo al pastor para que sea discipulado en la doctrina básica de la iglesia.

Pregunta 10 ¿Cuál es la recompensa del que hace el trabajo de evangelizar?

Respuesta: Experimenta gozo, el gozo de servir al Señor y de ver a un alma rendida a los pies de Cristo y salva. También demuestra ser un cristiano sabio y crece en su propia vida espiritual. Además, participa en el adelanto de su iglesia al traer nuevos miembros a ella, y es un ejemplo y una inspiración a los demás hermanos, quienes sin duda querrán imitarlo. Lucas 15:7, 10; Proverbios 11:30.

 

Compañerismo y trabajo en la iglesia


Texto a memorizar
“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor” (Romanos 12:11).

Pregunta 1 ¿Qué es la iglesia local para el nuevo creyente?

Respuesta: La iglesia local es para el nuevo creyente algo así como su segundo hogar y su familia mayor. Ella representa un nuevo compañerismo en su vida. En verdad, sus mejores amigos ahora serán sus hermanos en Cristo. Todos los que forman la iglesia deben ser buenos compañeros entre sí. La iglesia le presenta un ambiente apropiado para el desarrollo de su vida social. Es bueno, por tanto, que el nuevo creyente participe hasta donde le sea posible en las actividades recreativas de su iglesia. Hechos 2:44; Romanos 12:10; Gálatas 2:9.

Pregunta 2 ¿Es posible que surjan fricciones entre los miembros de la iglesia?

Respuesta: Sí, es posible, y por una sencilla razón, porque somos humanos. El problema es siempre el hombre y no exactamente las circunstancias que le rodean. También, las fricciones surgen por ignorancia, por no tener todos el mismo grado de cultura, y, en fin de cuentas, por ser cristianos carnales y no espirituales. En la iglesia hay individuos convertidos y algunos que no lo son. Ninguna iglesia es perfecta todavía; sin embargo, uno de sus propósitos es el de ser mejor cada vez, tratando de imitar a su Jefe y Cabeza, Cristo Jesús. Romanos 12:3; 1 Corintios 3:1-4; Filipenses 4:2.

Pregunta 3 ¿Qué se debe hacer ante una situación así?

Respuesta: Se pueden hacer varias cosas: 1) Orar a Dios pidiendo luz, dirección, y una actitud reconciliadora. 2) Se puede conversar con el hermano con quien se tuvo la fricción o el mal entendido, y procurar en buen espíritu aclarar las cosas. 3) De ser necesario, es bueno conversar con el pastor sobre el problema, y pedir su intervención sabia y espiritual. 4) Si hubo uno que cometió la falta, él debe reconocerla y en espíritu humilde debe pedir perdón al hermano que se dio por ofendido. 5) Los hermanos deben mostrar la verdadera amistad cristiana unos con otros. Romanos 12:16-19; Hebreos 13:17; Mateo 18:15-22.

Pregunta 4 ¿Qué cosas contribuyen al compañerismo entre hermanos?

Respuesta: El compañerismo es una relación que hay que fomentarla y desarrollarla. Desde luego, su base y razón de ser es que hemos tenido una experiencia común de salvación, formamos una familia, la del Señor, y servimos al mismo Dios. Es bueno que después de los cultos los hermanos se saluden y conversen entre sí, sin hacer ninguna distinción. Debemos hacer de nuestra iglesia un sitio agradable para todos los que concurren a ella. Interesémonos unos en otros, compartiendo nuestras tristezas y gozándonos en las bendiciones que los demás han recibido. Cuando un miembro de nuestra congregación está enfermo, visitémosle o de alguna otra forma manifestémosle nuestra simpatía. Los hermanos en la fe deben orar unos por otros. Este espíritu de amor y de acercamiento amistoso caracteriza a los que somos verdaderamente hijos de Dios. Juan 13:34, 35; Mateo 25:34-40; Hebreos 10:24.

Pregunta 5 ¿Qué consecuencias puede haber cuando los hermanos se enemistan entre sí?

Respuesta: La primera consecuencia es la enemistad en sí misma, cosa en extremo triste por cierto. Ambas familias o personas van a perder por lo menos algo de la felicidad y del provecho espiritual de estar presentes en los cultos de la iglesia. Si la enemistad adquiere cierta proporción, existe el peligro que una o aun quizá las dos familias se retiren por completo de la iglesia, lo cual vendría a ser una tragedia para todos. La efectividad en el servicio a Dios y a su iglesia se puede ver igualmente muy reducida. Y cuando internamente se rompe la armonía de la congregación, la obra total de la iglesia sufre menoscabo. La paz y la armonía entre los miembros que forman una congregación son muy necesarias para la buena marcha de la obra del Señor, asimismo que para la comunión individual con Dios. El verdadero espíritu cristiano es de paz y mansedumbre y siempre tiende a la reconciliación. Efesios 4:2, 3; Colosenses 3:12-15; Salmo 133; Efesios 4:31, 32.

Pregunta 6 ¿Debe el cristiano trabajar en su iglesia?

Respuesta: La respuesta es un categórico sí. La salvación se desarrolla mediante el servicio. No somos salvos por las buenas obras, pero sí somos salvos para buenas obras, las que Dios "preparó para que anduviésemos en ellas." La iglesia es nuestra primera esfera de servicio. El nuevo creyente debe buscar su lugar de servicio en la obra del Señor. No queremos que los de afuera hagan la obra interna de la iglesia. Los que formamos la iglesia tenemos la responsabilidad de apoyarla, sostenerla y ayudar a su crecimiento. La fe genuina siempre se expresa en una actividad de servicio gozoso a Dios. Cada cristiano, sin excepción, debe hacer algo por adelantar la causa del evangelio en el mundo. Es bueno que demos cualquier colaboración que podamos a las otras iglesias hermanas, pero primero debemos colaborar en nuestra propia iglesia. Cuando Saulo de Tarso se convirtió a Cristo en el camino a Damasco, después de preguntar: "¿Quién eres, Señor?", él preguntó: "¿Qué quieres que yo haga?" Un cristiano activo no solamente es útil sino que también se protege para vencer las tentaciones de Satanás. Filipenses 2:12, 13; Romanos 12:6-8, 11; 1 Tesalonicenses 1:3; 1 Corintios 15:58.

Pregunta 7 ¿Qué cosas puede hacer el cristiano para colaborar?

Respuesta: Por supuesto, el nuevo creyente todavía no tiene experiencia para desempeñar cualquiera de los cargos que hay en una iglesia, pero entre más pronto empiece a colaborar será mejor. Es bueno que descubra su talento o capacidad y que asesorado de su pastor, se disponga a colaborar en lo que sea necesario. Para el funcionamiento interno de una iglesia hay varias cosas que se pueden hacer, como ser maestro de una clase de la escuela dominical, o superintendente de ésta, o secretario de la iglesia, o director de algunas de las organizaciones de la iglesia, o ser miembro en alguna de las comisiones, o servir como ujier, recogedor de las ofrendas, repartidor de los boletines, etcétera. Si tiene buena voz, también puede ayudar en el coro. Sin embargo, hay que admitir que en una iglesia siempre hay más miembros que el número de cargos que se pueden ofrecer. De modo que siempre habrá algunos hermanos que no serán nombrados para algún trabajo en particular, Esto no debe enojarlos ni desanimarlos, pues siempre queda la tarea imprescindible de todo creyente, y ésta es invitar a otros a venir a los cultos y hacer la obra del evangelismo personal. Para esta tarea no hay límite de número de personas, ni se necesita tampoco de un nombramiento especial; pues ya todos sabemos que como cristianos tenemos el deber de compartir nuestro testimonio de salvación con otros, y, además, esta es la obra que Dios quiere que todos nosotros hagamos. Marcos 5:19, 20; Juan 4:28, 29; 1 Tesalonicenses 1:8; Romanos 16:12.

Pregunta #8 ¿De qué manera nos capacita Dios para hacer su obra?

Respuesta: Dios nos capacita dotándonos de poder por medio del Espíritu Santo. Esta fue la promesa que nuestro Señor dio a sus discípulos, según leemos en Hechos 1:8. La obra del Señor la debemos hacer en el poder y bajo la dirección y la bendición del Espíritu Santo. Además, Dios imparte, según su voluntad, los dones espirituales a los cristianos en la iglesia, para ser usados en la adoración, en el servicio, en el testimonio y en la edificación de los creyentes. Uno no puede exigir los dones espirituales, sino recibirlos según el Espíritu Santo los dé, y ejercerlos en orden y con humildad y amor. De la lista de los dones espirituales, el más importante en cuanto a la relación y motivación es el don del amor, y luego, en cuanto a ministerio de enseñanza y edificación, el don de profecía. Nadie puede tener los dones del Espíritu si primero no tiene al Espíritu de los dones. Debemos, pues, permitir que el Espíritu Santo nos use como él quiera. El que dice que tiene al Espíritu Santo debe también poder decir que el Espíritu Santo lo tiene a él. Y la principal evidencia de esta recíproca posesión es una vida gozosa de santidad dinámica. 1 Corintios 12:1, 7-11; 28-31; 13:1, 8, 13; 14:1-3; 39, 40; 1 Tesalonicenses 5:23.

Pregunta 9 ¿De quién somos nosotros servidores?

Respuesta: Un punto importante en el asunto de nuestro trabajo en la iglesia es saber que es a Jesucristo a quien servimos, principalmente. A veces ciertas actitudes de los hermanos en la fe pudieran desanimarnos en continuar dando nuestro servicio, pero si sabemos que somos servidores de nuestro Señor entonces vamos a seguir adelante, en la confianza de que de él, a su debido tiempo, recibiremos la recompensa. La obra es del Señor y no realmente nuestra, y ella tiene la garantía divina de continuidad y estabilidad, aun a pesar de nuestros yerros y negligencia. En verdad que es un gran privilegio el que nosotros podamos ser siervos del Dios Altísimo. Romanos 12:11; Efesios 6:7; Colosenses 3:24; Apocalipsis 22:12.

Pregunta 10 ¿Cuál debe ser la relación entre el cristiano y su pastor?

Respuesta: El pastor es el ministro de Dios en la dirección humana de la iglesia. Sus deberes principales son predicar "todo el consejo de Dios" para la conversión de los pecadores y la edificación espiritual de los creyentes, apacentar al rebaño, y presidir todo el trabajo de organización para que la obra múltiple de la iglesia sea bien coordinada y efectiva. El creyente miembro de la iglesia tiene ciertos deberes para con su pastor, los cuales se pueden resumir en tres: 1) debe obedecerle; 2) debe respetarlo y reconocerlo, y 3) debe darle su entusiasta colaboración. Esta obediencia debe ser, desde luego, en el Señor, mientras el pastor exhorte con la Palabra de Dios. También el pastor debe ser respetado principalmente por la posición que ocupa, porque es un siervo llamado del Señor. Para la buena marcha de la obra es muy conveniente que los miembros de la iglesia respalden al pastor en su obra, y cooperen con él con buen espíritu y eficacia. Amemos a nuestros pastores porque entonces nos sentiremos impulsados a orar por ellos, a estimularlos y a comprenderlos. Cuando nos sintamos fríos espiritualmente, o nos encontremos en una situación de problemas y de sufrimiento, busquemos su consejo; démosle la oportunidad de que nos guíe con las enseñanzas de la Palabra de Dios. El pastor puede ser una inmensa bendición en la vida de cada una de sus "ovejas". Hebreos 13:7, 17, 18; 1 Tesalonicenses 5:12, 13; 1 Pedro 5:1-4.

 

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