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Reforma Doctrinal
Pastores Siervos o Señores
1Pedro 5:2
Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Introducción
Definitivamente el llamado a servir a la iglesia es una gran responsabilidad, también un gran privilegio, pues es aquella iglesia redimida, justificada y santificada por la sangre de Cristo. Por esto la forma en la que profesemos el llamado es muy importante, vale la pena asentar que esta labor de cuidado y atención no se quedara sin recompensa, si lo hacemos a la manera de Dios. Los versos anteriores contienen claras instrucciones de cómo debemos ejercer nuestra profesión de cuidar la iglesia y vale resaltar algo mas sobre la forma de ejercer nuestro ministerio.
Los ministros debemos cuidarnos de no romper los principios legados por nuestro Señor, el cuidado y la ternura a las personas que pastoreamos nunca debe ser reemplazado por la avaricia disfrazada y los deseos de imponer nuestros deseos, veamos a continuación algunos ejemplos bíblicos con relación a este tema:
Lucas 22:24 Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.
La disputa por los puestos altos dentro de la iglesia no es nada nuevo, la forma mundana de gobierno sigue siendo el anhelo en el corazón del hombre, el deseo de estar encima de otros siempre a estado dentro del corazón del hombre, tan arraigado en la iglesia que aun como padres creyentes nos vemos arrastrados por ese deseo contrario al principio establecido por El Señor y lo deseamos para nuestros hijos, como la madre de los hijos de hijos de Zebedeo:
Mateo 20:20-21 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
Pero la respuesta de Jesús a tales aspiraciones sigue siendo la misma:
Marcos 9:35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
El mismo Señor nos dio el ejemplo:
Juan 13:14-16 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
Mateo 23:11-13 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
El ejemplo es claro, aquí el mayor debe ser siervo de los demás, la base de la forma de gobierno legada por nuestro Señor tiene sus bases en el servicio y la humillación.
Los versos anteriores nos muestran que los fariseos habían cambiado la instrucción de su llamado, cerrando así las puertas del reino para ellos y para aquellos que los seguían en su forma de ejercer su ministerio. Esa desviación aun hoy es peligrosa para nosotros los ministros quienes corremos el riesgo de olvidar u obviar la esencia de nuestro llamado que es ministrar “servir” no señorear.
Apocalipsis 1:1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. La declaró enviándola por medio
2Corintios 4:5 No nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús,
Como ministros servidores de Dios debemos cuidar de este ejemplo bíblico, que nuestro éxito no se nos suba al corazón y que sin quererlo terminemos viendo a la gente de la iglesia como nuestros vasallos, como objetos para utilizar, como seguidores a quien usar para alcanzar nuestros mas vehementes anhelos, caprichos y apetitos (aunque los disfracemos con el nombre de obra de Dios o visión de la Iglesia) esto es la manifestación del pecado del hombre que enseñoreándose de la gente, ha dado rienda suelta al deseo de conseguir mas y que ve a los otros como objetos para explotar, no cuidando de ellos, y enfocando nuestra labor a perseguir sueños, menospreciando así la esencia de nuestro llamado que es servir a la Iglesia.
Las nuevas estrategias de capacitación para lideres están fundamentadas en las políticas y estrategias mundanas donde la definición de liderazgo es influir en las otras personas para lograr que hagan algo para uno, eso es mundano y contrario al principio de mayordomía que El Señor de la Grey dejo establecido.
Los edificios son necesarios, los programas de radio y televisión buenas herramientas pero no mas importantes que servir al cuerpo de Cristo, la visión de Dios no ha cambiado, es salvar personas es hacer de personas verdaderos discípulos no lideres entrenados para propósitos proselitistas.
Como se vera un ministro paseándose en medio la congregación como un pavo real, enseñoreándose de la iglesia como amo y capataz de ella, siendo servido y sirviéndose de ella, en lugar de servirla.
¿SIERVO O SEÑOR?
Con temor y temblor
Roberto Arias
Director general
Capellanes Para Cristo Guatemala